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Lo espiritualidad oriental y el cristianismo

Hace un tiempo pude leer un artículo referido a las búsquedas de experiencia de la espiritualidad oriental por parte de algunos cristianos, lo que ha abierto la problemática de ver si es correcto o no esta situación. Es más, hoy en día mucha gente está más cerca de una meditación yoga, zen o reiki que una meditación bíblica.

Las discusiones se reparten por muchas partes pero lo concreto es que muchos cristianos se acercan a estas modalidades porque le permiten hallar un espacio de relajación y libertad persona conjuntamente con una armonía con su cuerpo, espíritu y naturaleza sin cuestionarse mucho si es “cristianamente correcto” o se comete pecado con estos ejercicios; si se encuentra la paz ¿por qué Dios estará en contra de la felicidad personal del creyente?

Particularmente pienso que es una veta que se abre a la reflexión y que tiene muchas aristas pero que necesita una respuesta más o menos adecuada.

A.  Estoy convencido que la búsqueda del ser humano es una condición propia de la existencia del mismo, es decir, estar en constante movimiento para encontrar las respuestas a su vida y sus circunstancias son necesarias y nunca termina.

B.  Dios no está reducido a la fe cristiana sino que va mucho más allá de las propias puertas, es decir que el Dios de la revelación no se agota en el submundo de la iglesia católica la cual es la fuente de la verdad y el juicio.

C.  Los cristianos seguimos en la dicotomía cuerpo y espíritu sin llegar a la síntesis o mejor dicho, negando la síntesis o aún más, abarcando una síntesis en donde el espíritu es superior al cuerpo y lo abarca y por lo tanto uno, espíritu, tiene el catálogo de bueno y el otro, cuerpo, lo posee por lo malo. Entonces la consecuencia es que al cuerpo lo cubrimos de malicia y al espíritu de bondad; la cuestión es que vivimos sumergidos en un cuerpo al cual sentimos, con el cual nos movemos y con el cual nos relacionamos.

D.  El ambiente y nuestro cuerpo se moviliza con sentimientos desde lo físico hasta lo emocional. El sentir forma parte de nuestra condición y el cristianismo lo ha dejado de lado: hemos conceptualizado el misterio y lo hemos llenado de definiciones cuando la fe es una experiencia, lo decimos hasta el cansancio pero no lo vivimos como tal; de la experiencia personal con Jesucristo pasamos a definirlo según naturaleza humana y divina para lo cual debemos llegar a unos conceptos que, en la actualidad, son lejanos para la cultura.

E.  Lo anterior no hay que desconocerlo pero hay que ubicarlo en el contexto del ser humano como condición: cuerpo y espíritu, conocimiento y emoción.

Me ha hecho pensar con todo lo que vamos viviendo en estos momentos con los sucesos que acontecen en la Iglesia y que gritan la necesidad de una reflexión profunda para una renovación sincera por parte de la fe.

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by CODENOVA
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